¡Oh dignidad humana!
que de Dios procedes,
cuán ignorada por el hombre eres
como el amor que de Él viene.
Sangrientas guerras han mermado
por el desprecio que a la vida
el hombre en su esencia tiene.
Si el respeto entre los hombres se diera
en un placentero paraíso
el mundo entero se volvería.
Ya es momento, ya es la hora
de aplicar el divino consejo.
Ya es momento, ya es la hora
de vivir en el respeto.
Sheyla Brenda Deza Valles
3° "B" de sec.